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Cuando en 1940 se fundó la cofradía
con el título de Cofradía del Descendimiento
de la Cruz y Lágrimas de Nuestra Señora,
se quiso resaltar la escena de la Pasión que representaba
el paso que les había correspondido.
Diez años más tarde, en 1949, D. Arturo Guillén
Urzaiz regaló el rostro de una Dolorosa, atribuida a
Salzillo o a su escuela, al que José y Joaquín
Albareda dieron forma uniendo el rostro al resto del cuerpo
que ellos modelaron: cabeza y manos principalmente; se le dio
por nombre o título advocacional el de Nuestra Señora
de las Lágrimas en consonancia con el título de
la Cofradía. Advocación netamente de origen franciscano.
A la imagen hubo que hacerle un paso o una carroza, así
como ropas y mantos. La carroza es fabricada por Pueyo, gracias
al trabajo y colaboración de don José González
Torres, quien logra también el palio de color azul marino
que cobija a la Virgen: convirtiéndose así en
la primera Virgen que procesiona bajo palio en Zaragoza, recordando
así las advocaciones marianas andaluzas.
Quedan en lo tradicionalmente dicho sobre Nuestra Señora
de las Lágrimas una serie de incertidumbres que las actas
de la Cofradía, hoy desaparecidas, nos podrían
desvelar.
De siempre se ha dicho que fue don Arturo Guillén el
donante del rostro. (Carlos Cebrián afirma que fue Jesús
Guillén Urzaiz). Las razones del por qué de la
donación de las dejamos en el anonimato. Sí, nos
preguntamos el origen anterior de este rostro casi máscara
de la Virgen, la respuesta es fácil sabiendo que su donante
y la familia eran importantes coleccionistas de antigüedades
y por lo tanto relacionados con el mundo de los anticuarios.
Sin lugar a dudas se le presentó la ocasión, pues
en esas fechas de posguerra era fácil encontrar obras
de arte religioso, o restos de las mismas, que en la quema de
conventos y la guerra civil habían dejado abiertas al
pillaje y posterior venta a anticuarios. Con anterioridad, cien
años antes, otro hecho que facilitó esta venta
fue la Desamortización de Mendizábal.
Otros factores que también se dieron fue la pobreza de
conventos que tuvieron que deshacerse de su patrimonio para
poder sobrevivir.
Luis García-Saúco estudioso de Salzillo y sui
escuela apunta el hecho de la destrucción o desaparición
de varias Dolorosas de Salzillo por esos motivos.
La imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas ha
tenido dos estéticas diferentes a lo largo de sus más
de cincuenta años en la Cofradía. En una primera
época que abarca desde su primera salida procesional
en 1950 hasta 1972 primera `procesión de las Lágrimas.
Otra segunda etapa podemos considerarla desde 1973 a nuestros
días.
En la primera etapa la imagen presenta una estética menos
suntuosa, más cercana a la iconografía salzillesca.
En lo escultórico la imagen presentaba el rostro juvenil
y de inocencia con facciones suaves por el que le corrían
cuatro lágrimas de vidrio soplado dos por cada lado:
en el lado derecho sobre la mejilla una seguida a la otra y
en el izquierdo una saliendo del lacrimal y la otra cercana
a la comisura de los labios. Sus ojos entornados hacia arriba
suplicantes. Los brazos abajo enseñando las palmas de
las manos.
Los vestidos o, mejor dicho, su forma de llevarlos es la mayor
diferencia con la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas
como hoy la conocemos. En su origen la Virgen mostraba su rostro
más limpiamente, pues la cabeza quedaba cubierta por
encima de la frente por una mantilla que dejaba a la vista la
frente y caía libremente enseñando barbilla y
cuello, lo que le daba una sensación de mayor dulzura
y juventud, por lo tanto de mayor pureza. Por encima de esta
mantilla y en paralelo iba el manto. Sus joyas, aparte de la
corona, eran un collar de perlas de dos vueltas y un broche
que sujetaba la mantilla que cubría los hombros.
Años más tarde, en 1973, con motivo del traslado
del colegio y la nueva reestructuración procesional de
la Cofradía dándosele una mayor relevancia al
paso de la Virgen y la creación de la sección
de Camareras de la Virgen, la estética de la imagen sufre
un cambio sustancial.
Desde el punto de vista escultórico se lleva a restaurar
al taller de los Hermanos Albareda y se le implantan cinco brillantes
en sustitución de las lágrimas originales regalo
de una camarera de la Virgen. La situación de las mismas
ahora es: en el lado derecho dos en la misma situación
que la anterior, en el lado izquierdo que se le ponen tres,
una cerca del lacrimal donde tenía la anterior y las
otras dos un poco más abajo sobre la mejilla casi paralelas.
Este cambio fue importante para el aspecto iconográfico
de Nuestra Señora de las Lágrimas, pero más
importante es el de la forma de vestir que envejecerán
en mucho el aspecto de la Virgen.
Si los vestidos son los mismos, la forma de ponérselos
va a cambiar su aspecto. Las mantillas ahora en mayor cantidad
van a cubrir su frente y se van a ceñir más a
su rostro escondiendo gran parte de este. En un principio dejan
ver parte del cuello y con los años se irá cerrando
hasta formar un rostrillo característico de las Vírgenes
andaluzas. El mantón y mantillas que anteriormente caían
libremente de forma natural, ahora se ahuecarán creando
una caída más amplia y suave dándole un
aspecto andaluz. La mantilla por delante desciende hasta la
cintura. Por detrás y por encima del manto de terciopelo
lleva sobre puesta otra mantilla que llega hasta que se inician
los bordados de este. Se completa con el rellenado que se le
hace por el interior de la túnica dándole un aspecto
de señora frente al aspecto juvenil y dulce que presentaba
hasta esta fecha.
Las joyas en este período también cambian llevando
un collar de brillantes circundando todo el rostro que en un
principio quedaba poco integrado en la imagen y que hoy en día
al quedar las mantillas tan ajustadas a este no se desdice del
resto. En la actualidad, desde 1990, tiene dos coronas. Los
brazos se elevan exageradamente suplicantes.
Si como hemos podido ver Nuestra Señora de las Lágrimas
ha ido envejeciendo con sus cofrades al paso de los años,
y de un aspecto juvenil y dulce pasa a un aspecto de señora
madura. Esto mismo pasa a la hora de calificar su autor y escuela
artística. Si en una primera etapa es Salzillo y su escuela
al que se le atribuye su autoría en la década
de los ochenta se afirma que es de escuela malagueña
basado en su aspecto.

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