PASOS

 


Nuestra cofradía cuenta con una de las obras escultóricas más importantes del siglo XIX en Aragón. Vamos a recordar toda la historia de este misterio desde sus orígenes hasta nuestros días. El principal promotor de la devoción de este misterio del Descendimiento de Cristo de la cruz fue el franciscano san Buenaventura en sus obras “Oficio de Pasión” y “Meditación de Jesucristo”.
A la mística franciscana anterior al concilio de Trento se añadiría la jesuística derivada, de los “ejercicios espirituales” de San Ignacio de Loyola. Llegando de esta forma a la consolidación en el siglo XVII de un drama litúrgico en la representación de la Función del Descendimiento de Cristo en la tarde del Viernes Santo. Para la representación de este acto es necesaria una imagen articulada de Cristo, centro de toda celebración.



Cuando en 1940 se fundó la cofradía con el título de “Cofradía del Descendimiento de la Cruz y Lágrimas de Nuestra Señora”, se quiso resaltar la escena de la Pasión que representaba el paso que les había correspondido.
Diez años más tarde, en 1949, D. Arturo Guillén Urzaiz regaló el rostro de una Dolorosa, atribuida a Salzillo o a su escuela, al que José y Joaquín Albareda dieron forma uniendo el rostro al resto del cuerpo que ellos modelaron: cabeza y manos principalmente; se le dio por nombre o título advocacional el de Nuestra Señora de las Lágrimas en consonancia con el título de la Cofradía. Advocación netamente de origen franciscano.

 

 Si quieres ponerte en contacto con nuestra cofradía: info@cofradiadescendimiento.es